Cajas Rurales

En el campo hondureño, la gente que vive en situación de pobreza no dispone de suficiente dinero. Incluso, buena parte de su producción es consumida por la familia y no llega al mercado local y, por tanto, no está sujeta a intercambio mercantil. Por otra parte, los bancos y entidades formales no atienden a estos sectores, por considerar que los costos transaccionales serian muy altos en relación con los recursos que movilizarían en estas localidades, además de la dificultad de conseguir garantas reales para los préstamos que otorgarían.

Bajo este panorama, surgen las Cajas rurales como empresas autogestionarias de intermediación financiera, conformadas  por 15 a 50 familias campesinas de una misma comunidad local. Las Cajas Rurales dotan de liquidez a sus socios y a los miembros de las comunidades donde están localizadas, atendiendo una población meta amplia, como ser: micro-comerciantes, productores de granos básicos, hortalizas, frutales y otros cultivos comerciales; la Fundación para el Desarrollo Empresarial Rural (Funder), se ha propuesto como objetivo apoyar esta forma  de organización  financiera de grupos sociales que, a su vez, constituyen la población meta de sus programas de desarrollo empresarial rural.